Musas domésticas: El regreso de los platenses Míster América con Doméstico
por Sebastián Benedetti
“Que en paz descanse. Nos
despedimos ahora hasta nuevo aviso con un cálido saludo a todos aquellos que habéis
compartido el gusto por MísterAmérica.
Gracias”.
Así, Míster América había cerrado en 2008 la tapa del ataúd de su
historia. Desde algúntiempo antes de aquél día, cuando el grupo platense
editaba el álbum Superación (2006), ya
todo venía envuelto en un halo de nostalgia, en cierto perfume a fin de una época.
Y no era para menos: la cosa venía anunciándose de boca en boca, en los
conciertos, en la calle y en las opiniones en los medios especializados, como un
final, un cierre. Y ese álbum logró estar a la altura de las circunstancias.
Los años que siguieron -de vacío
musical y golpes duros al corazón- fueron el puente lento y macerado para el
regresode una de las bandas más entrañables, carismáticas, y por qué no,
desconocidas del rock platense. La que ahora se sacude los miedos de la última
década y moldea Doméstico: 16
canciones en 54 minutos de un regresooscuro pero con gloria.
Este Mister Américaque regresa-con Gustavo Astarita como voz cantante,
líder y símbolo desde siempre- se formó en los pasillos de la facultad de Bellas
Artes en 1989 y fue elevando una torre artística compleja, talentosa, y por
momentos inasible para un público masivo. De esa manera estos músicos fueron
transformándose en herederos lógicos de cierta tradición local que linkea el
sonido rockero con las artes escénicas y con el trabajo profundo en las letras
(esa raíz que va desde La Cofradía de la Flor Solar y su lisergia comunitaria,
hasta los primeros y performers Patricio
Rey y sus Redonditos de Ricota). Desde ese momento a finales de los 80, los Mister América persiguieron siempre la
idea de unir la plástica con la música, con lo teatral y con las líricas, y todo
eso les fue dando un sello absolutamente particular.
En 1996 grabaron su primera producción independiente ("Con el agua al
cuello"), y de allí, el video clip de la canción "Yo no soy tu
gurú" los puso en el primer puesto
en su categoría en el "Buenos Aires No Duerme" del 97. En 1998
lanzaron “Despojado”, su segundo disco. Los años siguientes dieron vida a Insano (2002), Rebelde (2004),Canciones
arrancadas (2005) y Superación
(2006).
Caminantes cotidianos del borde, en La Plata son casi leyenda: su oposición
a dar el salto desde las fronteras del cuadrado platense los dejó como un león
enjaulado pero por decisión propia. Amos y señores del rock local guardan, aun
hoy, la dualidad de ser unos niños mimados absolutamente desconocidos para el
público masivo.
Doméstico o la necesidad de hablar
El nuevo álbumabre con “El Humano”, una explosión musical oscura, de
guitarras entrelazadas, donde Astarita se lanza con su energía y
oficio teatral sobre un sonido potente. Por momentos recuerda a Las Pelotas en los días de AlejandroSokol
y su disco Máscaras de sal, y la base
densa–si de platenses hablamos- lleva de alguna forma al Luzbelito de Patricio Rey allá por el 96. Astarita canta, gime,
baja y sube para abrir la puerta al camino de una hora de música que nace allí.
Allí donde angustia y dolor, saltanal primer plano.
“Se fue acumulando la necesidad
de hablar”, dijo recientemente Astarita al periódico musical platense Pequeña
Babilonia, y el sentido general del disco parece dar cuenta de eso. Los años de
silencio y la muerte del baterista del grupo, Marcelo Pontano,a fines del año
2013, se fueron clavando como espinas que necesitaron ser sacadas de alguna
forma.
La partida de Pontanodespués de
un tiempo de penurias batallando contra el cáncer fue, sin dudas, el hecho
fundamental. “Fueron años de muerte. Una muerte en un limbo, porque el relato
había terminado en ese disco de paz que fue
Superación”, decía Astarita en esa nota. “Ya no podía existir la idea de
resurgir de ahí. Pero uno es un vehículo de cosas que tienen que suceder. Y ahí
mismo, cuando estábamos al lado de quien despedíamos, dijimos ‘vamos a hacer un
disco’ y una semana después estábamos ensayando”.
La presentación conceptual de Doméstico es ambiciosa, según plantean
desde el sitio web oficial: “La obra da lugar para que este humano comience a
atravesar con su mirada la domesticidad y esclavitud, el placer y el dolor,los
presagios, la muerte, la ambición,los Dioses y el abandono, los idiotas, el
inconsciente; alecciona y sienta verdades propias de un mundo oscuro sin
posible salvación,en el cual lo único que permanece es la consecuencia de la
acción humana”.
En ese marco,Doméstico es coherente con la tradición de Míster América, elegante y a la vez rabioso, donde lo dark se mezcla con melodías aventurerasy
saltarinas como “Tu alimento” y “Que es la vida humana”. El correr de los
minutos hacen que el disco sea una montaña rusa: de la densidad del inicio hay
un paso a melodías glamorosas (y cargadas de luz) como las de “Congelar”, una
de esas canciones que ya viene sonando en vivo desde hace años, donde conviven
el susurro y el grito descarnado.
Sobre el final del disco–definitivamente
celebratorio por sobre lo demás- todo se va cerrando con un punteo de dos
guitarras casi abrazadas durante de un par de minutos, en el que se repite el
riff de “Yo no soy tu gurú”. Y así se conecta aquéltema del primer disco de
hace veinte años, con el último del nuevo álbum. Unloopmusical que actúa como un mantra para que vuelvan los buenos
viejos días, dejando atrás la idea de “descansar en paz”, y con la mirada
puesta en el futuro.
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